
Cuando vamos a hacer nuestras compras, muchas veces no sabemos cuál opción elegir entre tantas que vemos y sobre todo, con la publicidad que todas presentan.
Veamos 4 tips que podemos considerar para poder elegir el producto que más nos conviene:
Para poder asegurarnos de que sea un producto que beneficie a nuestro cuerpo, es importante que su proceso no haya sido tan complejo. Esto quiere decir que mientras más simple y menos procesos haya seguido, es más natural y por lo tanto, me interesa. Existen algunas excepciones que siguen procesos complejos y aún así son beneficiosos para nuestra salud, como es el caso del aceite de oliva o de otros aceites naturales.
Lo más importante que necesitamos ver de todo el empaque e información que nos dan, son los ingredientes.
Aquí necesitamos examinar lo siguiente:
¿Cuántos ingredientes tiene? Mientras menos ingredientes, más natural es el producto.
¿Puedo pronunciar todos los ingredientes que leo? Si no logro pronunciar ni entender algunos ingredientes, tampoco podrá hacerlo mi cuerpo!
Aquí también necesitamos ver qué tipos de azúcares añadidos tiene (si es que tiene) y cuántos y reconocer otros ingredientes por lo que debemos estar alerta, como conservantes, glutamato monosódico, aditivos, etc.
Cuando nos fijamos en la tabla nutricional, solemos caer en ver la cantidad de calorías y en base a ello, decidimos comprar o no comprar el producto.
Muchas veces, esa cantidad de calorías que vemos, está referida a una porción del producto, y eso no necesariamente significa que es todo el producto en sí. Es necesario revisar cuántas porciones trae (algunas veces lo colocan en el mismo empaque), o sacar cuentas con los datos brindados.
Como último tip, consideremos planificar nuestras compras. Esto por muchos factores. Uno, porque podemos hacerlo en base a un presupuesto que manejemos, lo que definitivamente nos ayuda económicamente hablando.
Por otro lado, nos permite hacer las compras precisas, sin caer en tentaciones de los “por si acaso” y llenarnos de tentaciones la despensa.
Ojo: Esto no significa que no podamos comprarnos productos para darnos gustitos! Por supuesto que podemos! Pero lo importante está en no caer en excesos.